Gianna Dior se quita la ropa con calma después de ver los tetones de Angela
Gianna Dior estaba sola en su habitación, con la mente llena de imágenes de los enormes pechos de Angela White que acababa de ver en una revista. La morena no podía sacarse de la cabeza esos melones perfectos y decidió desnudarse poco a poco, rozando su cuerpo con las manos mientras se mordía el labio. Sus tetas firmes rebotaban con cada movimiento, y su culo redondo y carnoso se movía al ritmo de la música suave que sonaba de fondo. Se quitó el sujetador con un gesto lento, dejando al aire sus pezones duros, y luego deslizó las bragas por sus piernas, sintiendo cómo su coño se humedecía más con cada segundo que pasaba. Se recostó en la cama, abriendo las piernas para mostrar su raja rosada y brillante, mientras sus dedos jugueteaban con su clítoris hinchado. Gimió bajito al sentir el placer crecer dentro de ella, imaginando que alguien la observaba en secreto. Con una mano en sus tetas y la otra entre sus piernas, Gianna se corrió fuerte, arqueando la espalda y mordiendo la almohada para ahogar sus gritos. Después, quedó exhausta pero satisfecha, con el cuerpo temblando y la piel cubierta de sudor. La morena se quedó mirando al techo, sonriendo al recordar los enormes melones de Angela y pensando en la próxima vez que podría repetir ese momento de placer.