Gracie Jane y su polla dura provocan a Izzy Wilde hasta el límite
Izzy Wilde no podía dejar de mirar cómo Gracie Jane se movía por la casa con esa toalla apenas cubriendo su cuerpo mojado, el agua resbalando por su piel y marcando cada curva de su culo perfecto. Yo sabía que estaba jugando sucio, que lo hacía a propósito para que perdiera el control, y funcionó. Cuando me acerqué, su polla ya estaba dura, palpitando como si supiera lo que venía. Le mordí el cuello mientras mis manos bajaban hasta agarrar esa verga gruesa, sintiendo cómo latía entre mis dedos. Gracie gimió cuando empecé a masturbarla, pero no me dejó terminar, me empujó contra la pared y me levantó como si no pesara nada, clavando su polla entera de golpe mientras yo gritaba de placer. Cada embestida era más fuerte, más profunda, hasta que sus caderas chocaron contra mi culo sin dejar espacio. Sentía cómo me llenaba por completo, cómo cada movimiento me acercaba más al orgasmo. Cuando por fin me corrí, sus dedos se clavaron en mis muslos, marcando la piel mientras su leche caliente me inundaba por dentro. Al terminar, mi ropa interior quedó tirada en el suelo, manchada y olvidada.