Mehosnawy se deja reventar el culo y la boca con un dildo enorme
El sonido de mi respiración agitada llenaba la habitación mientras el dildo se hundía hasta las pelotas en mi culo, y te juro que sentí cada centímetro de ese juguete duro como una roca. ¿Crees que podrías aguantar lo que yo soporté? Te voy a contar cómo Mehosnawy me desafió a ver si podía hacerme mear sin querer, y te aseguro que no fue fácil. Primero, me arrodillé frente a ella con el dildo en la boca, chupando hasta que la saliva goteaba por mi barbilla, y ella solo sonreía como si supiera que iba a ganar. Luego, me empotró contra la pared, metiendo ese dildo hasta que mis piernas temblaban, y cada vez que gemía, ella apretaba más fuerte, como si quisiera romperme. El agua caliente de mi vejiga se escapó cuando el dildo golpeó justo el punto correcto, y ella ni siquiera se detuvo, solo rió mientras yo me retorcía. ¿Te gustaría estar en su lugar? Porque la próxima vez, voy a hacer que ella sea la que suplique, y no pararé hasta que me ruegue que me detenga.