Irish me vuelve loco con su culo perfecto y su boquita traviesa
Desde que la vi con ese tanga negro ajustado y sus tetas rebotando en mi cara, supe que no aguantaría mucho. Meich se pasó toda la semana mandándome fotos de su coño mojado y su culo redondo, rozándome el brazo cada vez que pasaba, hasta que no pude más y la empujé contra la pared. Le arranqué la ropa con los dientes, le chupé los pezones hasta que gimió, y luego la hice arrodillarse para meterle mi polla hasta la garganta. Le di nalgadas mientras me la mamaba, sintiendo cómo su saliva chorreaba por mi verga. Después la puse a cuatro patas y le metí la polla de una estocada, sintiendo cómo su coño apretado me envolvía. La azoté con el cinturón, dejándole marcas rojas en su culo perfecto, mientras ella gritaba y se corría una y otra vez. Cuando me corrí, le llené la boca y la cara, viendo cómo su expresión de puta satisfecha se convertía en una sonrisa de triunfo. Meich se limpió los labios y me miró con esos ojos azules, sabiendo que me había provocado hasta el límite.