LexiLara se monta en mi polla con sus botas de Dr. Martens
Llevaba días mirándome con esa sonrisa pícara, rozando su cuerpo contra el mío sin decir nada, hasta que ya no aguanté más. Cuando me acerqué, sus labios se abrieron para recibir mi lengua mientras sus manos bajaban a desabrocharme el pantalón. Sentí su coño mojado rozando mi polla dura, y sin pensarlo dos veces, me la clavó hasta las pelotas mientras gemía como una loca. Sus botas de cuero negro me excitaban aún más, y cada vez que se movía, el sonido de los tacones contra el suelo me volvía loco. La empujé contra la pared, levantándole las piernas para empotrarla más fuerte, sintiendo cómo su culo redondo chocaba contra mis caderas. Sus tetas pequeñas rebotaban con cada embestida, y cuando me corrí dentro de ella, gritó tan fuerte que pensé que los vecinos nos escucharían. En más de 15 minutos de escena, no paramos ni un segundo, y cuando me vine, fue tan intenso que casi me desmayo. El mejor polvo de mi vida.