Jade Presley se monta como una diosa en la cama
Era temprano en la mañana y el sol apenas filtraba por las cortinas cuando Jade Presley se deslizó sobre la cama con esa mirada de puta hambrienta. Joe Main, medio dormido, sintió cómo sus dedos fríos le agarraron la polla ya dura antes de que pudiera reaccionar. Jade no perdía tiempo: se la metió hasta las pelotas de un solo movimiento, gimiendo como si le estuviera partiendo el coño por primera vez. La cama crujía con cada embestida, los muelles chirriaban, y Joe aguantaba la respiración para no hacer ruido—cualquiera podía entrar en cualquier momento. Jade se movía como una profesional, apretando las paredes de su coño alrededor de su verga, chupándose los dedos mientras lo miraba fijamente. Joe le agarró las tetas, apretándolas con fuerza, y Jade arqueó la espalda, mordiéndose el labio para ahogar un grito cuando él le dio una nalgada que resonó en la habitación. El riesgo de ser descubiertos los excitaba más: cada gemido era un susurro, cada movimiento más rápido, más desesperado. Jade se corrió primero, temblando sobre él, y Joe no pudo aguantar más—se vació dentro de ella con un gruñido ahogado, sintiendo cómo su leche caliente le llenaba el coño. Jade se dejó caer sobre su pecho, sudorosa y jadeante, mientras la puerta del pasillo crujía levemente. Al final, solo quedó el olor a sexo en el aire y una mancha húmeda en las sábanas.