Madrastra latina enseña a su hijastro a follarla como ella quiere
—Así no, Brad, así no— susurró Tia Cyrus, mordiéndose el labio mientras ajustaba la polla de su hijastro entre sus muslos. La madrastra latina llevaba semanas viendo cómo Brad la miraba con esa mezcla de deseo y resentimiento, sabiendo que él todavía ardía por su exnovia, la misma que ahora le había robado el trabajo. Pero hoy, Tia decidió darle una lección que no olvidaría: su coño mojado y apretado merecía ser usado como ella quería, no como una puta sumisa. Lo empujó contra la cama, montándolo con furia, haciendo que su culo redondo rebotara contra sus caderas mientras gemía sin control. Brad, con la polla dura como el acero, obedeció cada orden, embistiendo con fuerza hasta que sus pelotas chocaban contra su clítoris hinchado. Tia le exigió que la chupara, que le lamiera el coño hasta dejarla temblando, y luego lo montó de nuevo, clavándose hasta sentir cada centímetro de su verga dentro. Cuando por fin se corrió, lo hizo gritando, dejando su leche espesa en su vientre, mientras ella se reía, satisfecha de haberlo marcado como suyo. En el suelo, el tanga de Tia quedó hecho jirones, prueba de lo salvaje que había sido su venganza.