Japonesa cachonda chupa polla con cara de puta
La pequeña asiática no podía resistirse más: llevaba semanas mirándole el paquete cada vez que se cruzaban en el pasillo, y hoy decidió que era el momento de probar esa verga gruesa que tanto la excitaba. Se arrodilló frente a él con los labios entreabiertos, su lengua rosada asomando para lamer el glande hinchado mientras sus manos pequeñas agarraban con fuerza el tronco palpitante. Los gemidos escapaban de su garganta cada vez que la polla golpeaba su garganta, ahogándose en saliva mientras sus ojos se llenaban de lágrimas de placer. Él le jalaba el pelo con fuerza, embistiendo su cara como si fuera un coño bien mojado, sintiendo cómo sus labios apretados lo envolvían en un calor húmedo que lo volvía loco. La japonesa no podía parar de chupar, sus mejillas hundidas mientras tragaba cada gota de pre-cum que brotaba de la punta, sus uñas clavándose en sus muslos para no perder el equilibrio. Cuando él ya no aguantó más, le explotó en la boca con un chorro espeso que ella tragó con avidez, limpiando hasta la última gota con su lengua ávida. Se quedó mirándolo con los labios brillantes, sonriendo como una puta satisfecha mientras se limpiaba los restos de semen con el dedo y se lo metía en la boca. La polla aún dura le pedía más, pero él solo podía reírse viendo cómo esa pequeña zorra japonesa lo había dejado seco.