Japonesa caliente se deja chupar la polla en anime hentai
Ella ya venía con el coño empapado desde que vio el primer fotograma de su historia favorita, una animación donde una rubia de tetas enormes se la mete hasta la garganta mientras gime como una puta descontrolada. Al principio solo se lamía los labios mirando la pantalla con los ojos brillantes de deseo, pero cuando la protagonista se arrodilló y le abrió la cremallera del pantalón con los dientes, supo que no aguantaría ni un segundo más. El primer lametón le recorrió toda la verga de la base a la punta, haciendo que el japonés se le hinchara en la boca como si fuera a reventar, y los jugos de su coño le chorrearon por los muslos al sentir ese sabor salado y caliente. Cuando por fin se la metió hasta el fondo, tragando sin respirar mientras la polla le golpeaba la campanilla, él le agarró la cabeza con ambas manos y empezó a embestirle la boca como si fuera su culo, con movimientos bruscos que le hacían vomitar saliva espesa por las comisuras. Ella, lejos de quejarse, le clavó las uñas en los muslos y abrió más la garganta, sintiendo cómo le resbalaba el labial rojo por toda la barbilla mientras tragaba cada gota de leche que le escupía en la lengua. Los gemidos ahogados se le escapaban por la nariz entre arcadas, pero no aflojaba ni un milímetro, como si supiera que ese era el único momento en que podría tenerlo así, duro como una piedra y desesperado por vaciarse dentro de ella. Los pantalones le quedaron pegados al culo por el sudor, y los pezones se le pusieron duros como piedras bajo la camiseta ajustada que apenas le tapaba el escote. Cuando por fin se corrió, sintiendo cómo la leche le resbalaba por la garganta y le manchaba el pecho, ella se limpió los labios con el dorso de la mano y se relamió los restos con una sonrisa perversa, dejando claro que esa no sería la última vez que le chuparía la verga a un personaje de anime. La pantalla del móvil se le empañó con el vaho de su respiración entrecortada, pero a ninguno de los dos les importó, porque lo único que querían en ese momento era repetirlo una y otra vez hasta que el dispositivo se les fundiera del calor.