Subaru y Wendy se enredan en un polvo salvaje lleno de gemidos
Subaru no podía creer que Wendy, la guerrera de pelo blanco, lo estuviera mirando con esa hambre en los ojos mientras él sudaba después de la batalla. Ella se acercó con pasos lentos, mordiéndose el labio, y sin decir nada le arrancó la ropa con sus manos fuertes, dejando al descubierto su polla dura que ya palpitaba de deseo. Wendy se arrodilló y empezó a chupársela con avidez, pasando su lengua por el glande mientras sus tetas firmes rebotaban con cada movimiento. Subaru le agarró el pelo mientras ella gemía con la boca llena, sintiendo cómo su coño se mojaba cada vez más. De repente, Wendy lo empujó contra la pared y se subió sobre él, clavándose su verga hasta el fondo con un grito ahogado. Sus caderas chocaban con fuerza, las embestidas profundas hacían que su culo redondo rebotara con cada empujón, y Subaru no aguantó más, llenándola de leche caliente mientras ella se corría con espasmos violentos. Wendy se dejó caer sobre él, jadeando, con su coño aún palpitando alrededor de su polla. Subaru la abrazó fuerte, sintiendo sus tetas aplastadas contra su pecho, y supo que esto no sería la última vez que follaban así.