Law y Bisca se traban en un duelo de pollas y gemidos
Law no podía sacarse de la cabeza la forma en que Bisca se movía, con ese culo apretado y redondo que le hacía la boca agua cada vez que se agachaba para recoger algo. Un día, cuando Bisca se quedó sola en el dojo, Law entró sin avisar y la encontró con el tanga empapado, las piernas abiertas y los dedos hundidos en su coño hinchado. Law se lanzó sobre ella, le arrancó la ropa con furia y le clavó la polla hasta el fondo, haciendo que Bisca gritara como una puta en celo. Las embestidas eran brutales, cada golpe resonaba en las paredes mientras el sudor les caía por los cuerpos. Bisca se retorcía, mordiéndose los labios para no gritar más fuerte, pero los gemidos le escapaban sin control. Law le agarró el pelo, le levantó la cabeza y le metió la polla hasta la garganta, sintiendo cómo su garganta se cerraba alrededor de su verga. Bisca se corrió primero, con un chorro caliente que le mojó toda la mano, y eso hizo que Law se volviera loco, embistiéndola más fuerte hasta que le explotó dentro, llenándola hasta el borde. Cuando terminaron, los dos jadeaban, con las piernas temblorosas y el cuerpo cubierto de sudor. Bisca se lamió los labios, sabiendo que esto no había terminado, porque Law ya estaba duro otra vez y ella estaba lista para más.