Japonesa en trío goza con polla gruesa en la boca
La morenita asiática no podía aguantar más con el coño chorreando y las tetas pegajosas de sudor mientras el cabrón le empotraba el culo con un dildo que parecía una salchicha mala. Al principio solo jugaba con su clítoris hinchado bajo la ducha, pero cuando sintió que la puerta del baño se abría sin avisar supo que se venía el desmadre. El más alto, con una verga que le colgaba hasta las rodillas, se le tiró encima sin mediar palabra y le metió la polla hasta la garganta mientras su colega le lamía los huevos con lengua de gato. Ella no pudo evitar gemir como una perra en celo, con los muslos temblando y el coño tan mojado que hasta el vibrador que le metió en el culo hacía *plop* al sacarlo. El tipo del dildo no se anduvo con chiquitas: le abrió el culito como si fuera de mantequilla y le metió la verga hasta que le tocó el estómago, haciendo que la japonesa chillara con la boca llena de carne dura. Mientras uno le llenaba la garganta de leche espesa, el otro le apretaba los pezones duros como piedras y le corría los dedos por el coño empapado hasta que no pudo más y se corrió en tres oleadas seguidas, dejando charcos en el suelo del baño. La escena terminó con los tres revolcados en el suelo, ella con la cara llena de leche, el culo rojo de tanto empotrar y los muslos pegajosos de los jugos que le salían sin parar. Los gemidos se mezclaban con los sonidos de la carne chocando, los jadeos entrecortados y el crujido del dildo al salir cubierto de leche y coño. No hubo piedad, solo puro vicio sin freno hasta que los tres quedaron exhaustos, sudados y con el cuerpo temblando de tanto placer que les dejó las piernas como gelatina.