Jocelyn Palmas se deja empotrar en la ducha con riesgo de ser pillados
El vapor de la ducha empañaba los espejos cuando la vi entrar, su cuerpo curvilíneo brillando bajo el agua caliente. Mi polla ya estaba dura antes de que Jocelyn se arrodillara y la metiera en su boca, chupando con esa boca de puta que tiene. El peligro de que alguien entrara nos excitaba más: sus gemidos los ahogaba contra mi piel, pero el sonido del agua no tapaba del todo los golpes de mi cadera contra su culo. La levanté contra los azulejos, su coño mojado tragándose mi verga de una estocada, y sus uñas se clavaban en mi espalda mientras le susurraba que no gritara. Cada embestida la hacía chocar contra la pared, el choque de su carne con la mía resonaba en el baño pequeño. El miedo a que la puerta se abriera de golpe nos volvía más salvajes, y cuando le mordí el cuello, ella se corrió con un gemido ahogado, su jugo caliente chorreando por mis pelotas. La volteé para darle por atrás, su culo rebotando contra mí mientras le agarraba las tetas grandes, apretándolas hasta que gritó mi nombre. El agua seguía cayendo, pero ya no importaba nada más que el momento en que me corrí dentro de ella, llenándola entera mientras su cuerpo temblaba bajo el mío.