Johnny Bravo la empotra en el asiento trasero de un taxi
—Aquí nadie nos ve, ¿verdad?— susurra Cherry Candle mientras te agarra la polla por encima del pantalón. Llevaban días mirándose en el trabajo, roces casuales que se volvieron insoportables, hasta que al fin cediste y la metiste en el taxi. Ahora sientes cómo sus labios se cierran alrededor de tu verga, chupando con esa boca experta que te vuelve loco. Sus tetas naturales rebotan contra tu pecho mientras se sienta sobre ti, cabalgándote con movimientos lentos pero profundos, hasta que te hundes en su coño mojado de una estocada. La volteas contra el asiento, levantándole las caderas para embestirla desde atrás, sintiendo cómo sus gemidos se ahogan contra el vidrio empañado. Le agarras el pelo mientras la follas a cuatro patas, viendo cómo su culo se contrae con cada empujón. Cuando te corras, lo haces sobre sus tetas, marcando su piel con tu leche espesa. Pero esto no termina aquí—la próxima vez, será en el asiento delantero, donde el chofer pueda escucharla gritar tu nombre.