Karla y la italiana se follen con pasión
Él no podía dejar de pensar en cómo la italiana movía las caderas cada vez que se cruzaban en la cocina. Karla lo notaba, y esa mirada cómplice entre ellas lo volvía loco. Llevaban días así, rozándose al pasar, suspiros ahogados, hasta que ya no aguantaron más. La italiana se acercó primero, deslizando una mano por su pecho mientras Karla le desabrochaba el pantalón. Sientes cómo su boca cálida se cierra alrededor de tu polla, chupando con esa técnica que solo las europeas dominan. Karla no se queda atrás, hundiendo los dedos en su coño mojado mientras gime contra tu cuello. La italiana se levanta, te empuja contra la pared y te monta con furia, sus tetas rebotando con cada embestida. Karla se arrodilla frente a ti, lamete los huevos mientras la otra se corre gritando tu nombre. Cambian de posición, ahora Karla te cabalga a horcajadas, su culo apretado subiendo y bajando sobre tu verga dura. La italiana se acerca por detrás, metiéndole dos dedos en el coño a Karla mientras te mira con esos ojos verdes que te derriten. La sientes apretarse alrededor de tu polla cuando la italiana le chupa los pezones, y es demasiado, te corres dentro de Karla con un gruñido, llenándola hasta que se derrama por sus muslos.