Khaykhaymm me provoca con su coño mojado y no aguanto más
El hotel tiene un pasillo estrecho con luces tenues y el aire cargado de perfume barato. Ella lleva un vestido corto que apenas cubre su culo respingón, y cada vez que pasa rozando su polla, Khaykhaymm sonríe con malicia. Desde ayer no para de mandarle fotos de su coño empapado, de sus dedos hundiéndose entre sus labios hinchados, y él ya no piensa en otra cosa. Cuando por fin la tiene frente a frente, ella se agacha y le susurra al oído: '¿Vas a seguir resistiéndote?'. Él la empuja contra la pared, le baja las bragas de un tirón y hunde su cara entre sus muslos, lamiendo su clítoris hinchado con desesperación. Ella gime fuerte, arqueando la espalda mientras sus uñas se clavan en sus hombros. Él mete dos dedos hasta el fondo, sintiendo cómo su coño se aprieta alrededor, y ella le tira del pelo gritando: '¡Más fuerte, cabrón!'. La levanta y la sienta en el escritorio, separándole las piernas de golpe. Su lengua recorre cada pliegue, cada gota de su jugo, mientras ella se retuerce y le escupe insultos entre gemidos. Él chupa su clítoris con fuerza, sintiendo cómo su cuerpo tiembla, hasta que ella explota en un orgasmo violento, apretando sus muslos contra su cara. Él sigue lamiendo, bebiendo su flujo como si fuera agua, hasta que ella lo aparta de un empujón, jadeando y con los ojos vidriosos. Pero él no se detiene, la voltea y la penetra de una estocada, sintiendo cómo su coño palpitante lo aprieta con furia. Ella grita, pero él no para, embistiendo sin piedad hasta que su polla late y se vacía dentro de ella. El pasillo del hotel sigue vacío, pero sus gemidos resuenan en las paredes.