La alquimista tritris muestra su polla enorme y tetas
La alquimista Tritris no podía esperar más, su polla dura como el acero le quemaba dentro del pantalón mientras terminaba de preparar el elixir prohibido. Con un gemido gutural se arrancó la túnica dejando al descubierto sus tetas enormes y palpitantes, el lubricante ya le resbalaba por los muslos al sentir cómo su coño se humedecía sin control. El cliente, un tipo alto y musculoso con mirada de depredador, no pudo resistirse y se abalanzó sobre ella, mordisqueándole los pezones mientras le arrancaba el cinturón con los dientes. Tritris jadeó fuerte al sentir cómo la polla gruesa del hombre le apretaba contra el vientre, pero en vez de apartarlo, se dejó caer de rodillas sobre el mostrador lleno de pociones humeantes, con las piernas bien abiertas mostrandole el coño empapado y tembloroso. Él no perdió tiempo y se clavó dentro de ella con un empujón brutal que la hizo gritar mientras sus tetas rebotaban sin control, el sonido húmedo de sus embestidas mezclándose con los gruñidos de placer que salían de su garganta. Tritris se retorció bajo su peso, sintiendo cómo la polla enorme le llenaba por completo, cada golpe le arrancaba un quejido agudo mientras sus uñas se clavaban en la madera del mostrador, dejando marcas profundas que después limpiaría con saliva. Él la agarró por las caderas para empotrarla más fuerte, hundiendo su polla hasta el fondo mientras sus pelotas golpeaban contra su culo con cada embestida, el sudor le resbalaba por la espalda al ver cómo sus tetas se sacudían salvajemente. Tritris no pudo aguantar más, su coño se contrajo alrededor de la polla gruesa mientras un orgasmo la atravesaba como un rayo, haciendo que se corriera con chorros espesos que le resbalaban por los muslos, pero él no se detuvo ahí y siguió metiéndosela con fuerza hasta que sintió cómo su leche caliente le inundaba las entrañas en una corrida brutal que los dejó a ambos jadeando y pegajosos sobre el mostrador lleno de pociones rotas.