La conejita caliente se escapa y se deja llenar de leche en la fiesta
La fiesta estaba en su punto más caliente cuando la conejita de orejitas blancas decidió alejarse del bullicio y buscar un rincón oscuro donde nadie la viera. Con su tanga empapado y las tetas saltando al ritmo de sus pasos, se encontró con un tipo que no dudó en agarrarla del culo y meterle la lengua hasta la garganta. La muy puta se arrodilló y empezó a chupar esa verga como si no hubiera un mañana, tragando saliva y gemidos mientras él le agarraba el pelo y le embestía la cara sin piedad. Cuando ya no pudo más, la tiró contra la pared y le metió la polla hasta el fondo, sintiendo cómo su coño apretado lo envolvía como un guante. Las embestidas eran brutales, con cada golpe el culo de la conejita rebotaba y sus gritos se mezclaban con el sonido de la carne chocando. Cuando él ya no aguantó más, la volteó y le vació toda la leche en el culo, sintiendo cómo su semen caliente le llenaba hasta el fondo. La muy puta se quedó temblando, con la cara llena de babas y la respiración agitada, sabiendo que esa noche no se olvidaría nunca.