La esposa curvy de Nego Catra es pura tentación para follar en todas las posiciones
Aquel día en la cocina, con el vestido corto y las tetas apretadas contra la encimera, supe que no podía resistirme. Nego Catra me miró con esa sonrisa de macho que lo sabe todo y me ordenó: 'Arrodíllate y chupa'. No tuve opción, su polla negra ya estaba dura, brillante de pre-cumo, y abrí la boca como una putita obediente. Me empotró contra la mesa, con el culo bien arriba para que me la metiera entera de golpe, hasta que las caderas chocaron. Gemí tan fuerte que los vecinos tuvieron que escucharme, pero no me importó. '¿Te gusta cómo te lleno el coño, esposa?', gruñó mientras me agarraba del pelo y me follaba como si fuera suya. Me corrí gritando, con la cara contra el suelo y su leche espesa marcándome el culo. Cuando terminó, solo dijo: 'Mañana repetimos, y esta vez te haré llorar'