Anaopauzudo domina el pollón duro mientras sus amigas se lo chupan
Anaopauzudo me miró con esa sonrisa de puta sabiendo lo que quería desde el primer momento. Sus amigas, Edna y Juliana, ya estaban frotándose mientras yo sacaba mi verga bien dura, gorda y palpitando, lista para que se la chuparan. '¡Arrodíllense, putitas, y abran esa boca bien grande!', les ordené, agarrando a Anaopauzudo del pelo para empujar su cara contra mi verga mientras las otras dos se turnaban para lamérmela. Sentí cómo sus lenguas calientes y húmedas recorrían mi tronco, con sus labios apretados chupando hasta que les salían babas por la comisura. Anaopauzudo gemía como una perra en celo, con sus ojos llenos de lujuria mientras yo le metía la polla hasta las pelotas, sintiendo cómo su garganta se cerraba alrededor de mi glande hinchado. Las otras dos se besaban entre ellas, gimiendo mientras me miraban con envidia, deseando que las penetrara también. '¡Sigan así, putas, hasta que les llene la boca!', gruñí, agarrándoles la cabeza para follarles la garganta sin piedad, sintiendo cómo mi leche caliente les inundaba las bocas mientras ellas tragaban hasta la última gota. Después de más de 11 minutos de empotrarlas como animales, Anaopauzudo me miró con una sonrisa de satisfacción y me dijo: '¿Así te gusta, macho? Porque esto apenas empieza'