La esposa rubia reta a su marido a una noche de sumisión y sexo salvaje
Esa tarde, mientras Antonio Ross se relajaba en el sofá, Rebecca Volpetti entró al cuarto con una mirada que prometía travesura. Le tiró los calzoncillos al suelo y se arrodilló frente a él, agarrando su polla ya dura con una sonrisa de desafío. '¿Crees que puedes aguantar lo que te voy a hacer?', le susurró antes de meterse su verga hasta las pelotas, chupando con fuerza mientras sus dedos se hundían en su propio coño mojado. Antonio gruñó cuando ella se levantó, se subió a horcajadas sobre su cara y le frotó su chocho en la boca, exigiendo que la lamiera como si fuera su última comida. Nesty, que había estado mirando desde la puerta, no perdió tiempo en unirse, empujando su polla por detrás mientras Rebecca gemía, empalada por ambos lados. El sonido de sus caderas chocando contra las de Antonio llenó la habitación, sus uñas marcando la espalda del hombre mientras se corría en su boca, tragando cada gota como una campeona. Cuando terminaron, las sábanas estaban empapadas y un calcetín de Antonio yacía en el piso, manchado con su semen seco.