La familia se corrompe con el padrastro y sus hijastras
Robby Echo no podía creer que las dos hijastras de 18 y 19 años se le insinuaran así, con sus coños mojados y culos apretados listos para ser empotrados. La más pequeña, Daisy, le susurró al oído que nadie las pillaría si se metían en la habitación de invitados, mientras Jill se desabrochaba el sostén con una sonrisa pícara. El padrastro sintió su polla endurecerse al ver cómo las dos gatas se arrodillaban frente a él, chupando su verga con gemidos ahogados para que no las escucharan. Robby las empujó contra la pared, embistiéndolas por turnos mientras escuchaban los pasos de la mamá en el pasillo. Cada vez que una de ellas gritaba, él les tapaba la boca con una mano mientras la otra seguía chupando, sintiendo cómo su leche caliente les llenaba los coños y bocas. El riesgo de ser descubiertos las ponía más calientes, y cuando la mamá golpeó la puerta preguntando si todo estaba bien, Robby solo pudo responder con un '¡Sí, cariño, todo bien!' mientras Daisy se corría en su polla. La más joven, Jill, le mordió el labio y le dijo: 'Ahora sabes por qué te queremos tanto, padrastro.'