La hermanastra Becca Blair me debe un favor... y yo cobro con mi polla
Acercándome a ella con la mirada fija, noté cómo su respiración se aceleraba cuando mis dedos rozaron su cintura. Llevábamos días jugando a este juego de miradas robadas y roces 'accidentales', pero hoy la tensión se rompió. Becca Blair, mi hermanastra de pelo castaño y curvas pequeñas pero perfectas, se mordió el labio cuando mi mano bajó hasta su coño ya mojado. 'El alquiler está pagado', susurró con voz temblorosa, pero yo solo sonreí mientras la empujaba contra la pared. Mi polla dura como roca encontró su entrada sin resistencia, y cada embestida la hacía gemir más fuerte. Sus uñas se clavaron en mi espalda mientras la penetraba hasta que sus caderas chocaron contra las mías, sintiendo cómo su coño apretado me ordeñaba. Cuando la giré para empotrarla contra el sofá, sus gritos se mezclaron con el sonido de mi piel golpeando su culo redondo. La hice correrse dos veces antes de vaciarme dentro, sintiendo cómo su cuerpo temblaba bajo el mío. Ahora, mientras recupera el aliento, sé que su mente solo repite una cosa: que esto no puede volver a pasar... pero ambos sabemos que mentimos.