La hermanita traviesa lo ayuda a masturbarse en secreto
Lucía sabe que esto está mal, pero no puede evitarlo cuando ve a su hermano mayor desnudo en la cama, con esa polla dura que la vuelve loca. Se acerca sigilosa, sintiendo cómo el corazón le late más fuerte cada vez que sus miradas se cruzan. Él la mira con deseo, sabiendo que esto es una línea que no deberían cruzar, pero cuando ella se agacha y empieza a chuparle los huevos con la punta de la lengua, ya no hay vuelta atrás. Sus dedos se clavan en las sábanas mientras ella lo lame con ganas, mojando todo con su saliva caliente. La polla de él late contra su lengua, gruesa y palpitante, y Lucía gime bajito, sintiendo cómo el calor le sube por el cuerpo. No puede creer lo mojada que está solo de verlo así, con los muslos temblorosos y los pezones duros como piedras. Él le agarra la cabeza con fuerza, empujando su cara más cerca, y ella lo toma entero de golpe, ahogándose un poco pero sin soltarlo. El sonido de sus labios chupando resuena en la habitación, mezclado con los gemidos ahogados de él. Lucía siente cómo la polla le llena la garganta, gruesa y caliente, y no puede evitar meterse los dedos en el coño mientras lo chupa, frotándose con desesperación. Él gruñe, agarrándole el pelo con más fuerza, y ella sabe que está cerca. Cuando él se corre en su boca, Lucía traga todo sin perder tiempo, sintiendo el sabor salado llenarle la lengua. Se limpia los labios con el dorso de la mano, mirando a su hermano con una mezcla de culpa y excitación. No debería haberlo hecho, pero no puede evitar sonreír al verlo satisfecho. Ahora solo piensa en cuándo volverá a pasar.