Olesya se masturba con riesgo de ser pillada
Imagínate que estás en el dormitorio de Olesya, con la puerta entreabierta y los pasos de su marido resonando en el pasillo. Ella sabe que no debe hacer ruido, pero no puede evitarlo: sus dedos ya están hundidos entre sus labios mojados, deslizándose con urgencia mientras se muerde el labio para ahogar los gemidos. Vas a ver cómo sus tetas rebotan con cada movimiento de su mano, cómo sus muslos tiemblan cuando se acerca al orgasmo, cómo sus ojos se cierran con fuerza para no perder el control. El riesgo de que la pillen la excita más, y por eso sus dedos se clavan más profundo, más rápido, hasta que siente que el placer la va a consumir. Escuchas un ruido en el pasillo y tu corazón late más fuerte, pero ella no se detiene: sigue frotándose el clítoris con la punta de los dedos, gimiendo en silencio, sintiendo cómo su coño se aprieta alrededor de nada, deseando que fuera una polla gruesa llenándola por completo. Te vas a poner durísimo cuando veas cómo su cuerpo se arquea, cómo sus piernas se tensan, cómo su respiración se corta justo antes de que el orgasmo la atraviese como un relámpago. Y cuando termine, cuando su pecho suba y baje agitado, cuando sus dedos estén pegajosos de sus propios jugos, sabrás que esto no ha terminado: la próxima vez, alguien podría entrar y sorprenderla con las bragas bajadas y la mano entre las piernas.