La rubia alicia trece se empala en su primer vomito anal
La rubia alicaída se agarra la melena mientras suelta un gemido ronco al sentir la polla gruesa del cabrón resbalando por su culito prieto y tembloroso. La muy putita ya tenía el coño empapado desde que lo vio desnudo en la pantalla, pero ahora su coño chorrea de puro morbo al pensar en que le va a reventar el culo por primera vez. El muy cerdo le escupe en la boca abierta, le ordena que trague saliva espesa mientras sus tacones de aguja se clavan en el suelo, y ella obedece con los ojos vidriosos de lujuria. La empotra contra la pared con embestidas brutales que hacen crujir sus caderas delgadas, su culo apretadísimo se abre como una rosca al ritmo de cada empujón que le mete hasta las pelotas. La muy guarra se corre en seco sin tocarse, con los muslos temblando y el coño chorreando jugos calientes que le resbalan por los muslos mientras grita que no aguanta más. El cabrón le agarra la cabeza a dos manos y se la mete hasta la garganta, ahogándola con su leche espesa mientras ella tose y babea sin parar, los ojos llenos de lágrimas por el esfuerzo de tragar cada gota que le escupe en la boca. De repente la muy zorra se retuerce, le pide a gritos que orine sobre sus tetas pequeñas y sudorosas, y el muy hijo de puta le moja los pezones duros con un chorro caliente que le quema la piel mientras ella se mastica los labios de puro placer. La empotra en cuclillas sobre el charco amarillo que forma en el suelo, su coño palpitante pierde el control al sentir el líquido caliente resbalando por su raja, y se corre de nuevo con un espasmo que la deja jadeando y con la cara pegajosa de babas y sudor. El cabrón le da la vuelta como a una muñeca de trapo, le clava la polla hasta el fondo otra vez y le revienta el culo con un orgasmo anal que la deja sin aliento, sus gemidos se mezclan con los sonidos húmedos de cada embestida que le mete hasta las entrañas. La muy perra se corre con chorros de leche y orina saliéndole por todos lados, el suelo está hecho un asco pero a ella le importa una mierda mientras se revuelca en su propia suciedad con una sonrisa de loca satisfecha.