Leia Saez disfruta de una polla italiana en su coño bien mojado
Angelo Leone tiene una verga que no se olvida, gruesa y caliente, justo como a mí me gusta. Desde que lo vi, supe que tenía que probarla, pero el riesgo de que alguien nos descubra en mi casa hace todo más excitante. Me arrodillé frente a él, sintiendo cómo mi coño se humedecía al ver su polla dura, y empecé a chuparla con ganas, saboreando cada gota de su pre-cum. Él me agarró del pelo, empujándome más adentro, mientras yo gemía ahogadamente, tratando de no hacer ruido. Sabía que si mi vecina escuchaba, vendría a golpear la puerta, pero eso solo me ponía más cachonda. Después de un buen tiempo de mamada, me dio la vuelta y me empotró contra la pared, metiéndome la polla hasta las pelotas mientras yo gritaba en silencio, mordiendo la almohada. Sus embestidas eran fuertes, cada una haciendo que mi culo rebotara, y yo no podía evitar gemir más fuerte, sintiendo cómo su verga me llenaba por completo. En más de 25 minutos de escena, Angelo no se detuvo, follándome en todas las posiciones posibles, desde perrito hasta montándome como una amazona. Cada vez que creía que iba a correrme, él cambiaba de ritmo, alargando mi placer hasta que ya no aguanté más. Justo cuando estaba a punto de gritar su nombre, sentí cómo su leche caliente me llenaba el coño, y yo me vine con él, temblando de pies a cabeza.