Zoey, la gótica de tetas enormes que no debí follar
No debería haberla tocado, pero cuando vi a Zoey con ese cuerpazo gótico, los labios negros y esas tetazas naturales rebotando, perdí el control. Sabía que estaba mal, que era la novia de mi mejor amigo, pero su culo perfecto en esos leggings ajustados me volvió loco. La arrastré a mi cuarto, le bajé los leggings de una patada y le enterré la cara en el coño sin avisar. Gemía como una puta mientras le devoraba el clítoris, húmedo y caliente, y mis dedos se hundían en su culo apretado. La puse a cuatro patas, me acerqué por atrás y le clavé la polla de una estocada hasta hacerle tocar el cuello del útero. Sus tetas gigantes colgaban mientras gritaba, rebotando con cada embestida brutal. No podía parar, aunque sabía que esto estaba mal. La empujé contra la pared para empotrársela más fuerte, sintiendo cómo su coño se apretaba alrededor de mi verga. Zoey me rogaba que me corriera dentro, pero me esperé, disfrutando cada segundo de ese cuerpo prohibido. Cuando ya no aguanté más, le solté toda la leche en sus tetas monstruosas, marcándola como mía.