Lisa Anmach se corre en las bragas mientras chupa y se masturba
Te la estás metiendo hasta el fondo mientras ella gime con la polla entre los labios, sintiendo cómo su saliva cae en mechones por su barbilla mojada. Josefa agarra el respaldar del sofá con fuerza, los dedos marcados en el cuero, porque cualquier ruido podría alertar a sus padres en la planta de abajo. Escuchas sus gemidos ahogados, el chasquido de su saliva al tragarte entero, y notas cómo su lengua roza la base de tu verga cada vez que te hundes más. La ropa interior rota en sus muslos, la tela ya inútil así que te la arrancas de un tirón, dejando el algodón empapado en el piso mientras ella sigue empalándose la garganta. Mira de reojo hacia la puerta, conteniendo un grito al escuchar pasos en el pasillo, pero no puede parar: te la chupa con desesperación, sintiendo cómo la polla golpea su campanita con cada embestida profunda. Sus tetas pequeñas rebotan contra tu vientre, los pezones duros como piedritas, mientras sus manos se hunden en tu culo para empujarte más adentro. La chica jadea entre sorbos, la saliva goteando por sus labios hinchados, y sabes que si alguien entra ahora mismo la pillará con la boca llena de tu polla. El riesgo de ser descubiertos la excita tanto que se frota el coño con furia, los dedos húmedos deslizándose en círculos sobre el clítoris hinchado. Cuando por fin te corras, lo hace en su lengua, sintiendo el calor del semen en su garganta mientras traga con avidez, los ojos llorosos por el esfuerzo. Al terminar, solo queda el olor a sexo en el aire y la braguita rota tirada en el suelo, manchada de su jugo y tu corrida.