Cleopatra desafía a Amir con su boca y culo ardientes
Cleopatra llego a la sesión con una sonrisa de complicidad y una apuesta entre dientes: ¿Podría Amir Kalifuck manejar lo que su cuerpo exigía? Desde el primer segundo, mi boca lo envolvió entero, chupando esa polla dura como si fuera mi última misión en la tierra, tragando cada gota que le sacaba con lamidas lentas. Cuando me puse a cuatro patas, el culo bien abierto para recibirlo, Amir no dudo en clavar cada centímetro entre mis nalgas, haciendo que los gemidos me salieran sin control. El choque de su cadera contra mi carne mojada me encendía más, retándolo a ir más fuerte, más profundo, hasta que sus manos sujetaron mis caderas como si fueran suyas. Mis pechos se sacudían con cada embestida, los pezones duros de puro placer, mientras él me llenaba sin piedad. Cuando me ordeno que me corriera sobre su verga, no me resistí: el orgasmo me sacudió entera, con mis jugos chorreando por sus pelotas. Para el final, me arrodille de nuevo, tragando su leche caliente sin perder detalle, sintiendo cómo el semen espeso me quemaba la garganta. Mientras me limpiaba los labios, solo pensaba en una cosa: la próxima vez, lo haría rogar.