Una rápida follada con tu colega Lover Boy
Lover Boy llevaba semanas mirándote de reojo, rozando tu brazo sin querer, y esa tensión se te había metido entre las piernas hasta volverte loca. Cada vez que se sentaba a tu lado en clase, sentías cómo la polla se le ponía dura contra el pantalón, y te morías por agacharte y chupársela hasta dejarlo temblando. Pero él nunca se atrevía, así que fuiste tú quien tomó el control: lo arrastraste al baño de la residencia, le bajaste los jeans de un tirón y te la metiste entera en la boca antes de que pudiera decir nada. La tenías gruesa, caliente, latiendo contra tu lengua, y te encantaba cómo gemía tu nombre mientras te agarraba del pelo para empujarte más adentro. En más de 10 minutos de escena, te empotraron contra los azulejos fríos del baño, sintiendo cada embestida hasta que el culo te ardía y el coño te chorreaba. Te la folló tan fuerte que las tazas de agua temblaban en los estantes, y cuando por fin te corrió, te llenó hasta el punto de sentir su leche caliente goteando por los muslos. Ahora, con el vestido arrugado en el suelo y las medias rotas, solo te queda sonreír al ver la mancha húmeda que dejaste en el pantalón de él.