Madrastra caliente pide que la deje embarazada con su leche
La madrastra no podía resistirse más a la polla dura de su hijastro, cada vez que lo veía en calzoncillos se le mojaba el coño de solo imaginarse cómo sería sentirlo dentro. Un día, cuando él estaba en el sofá viendo televisión, ella se sentó a horcajadas sobre su regazo, frotando su culo redondo contra su entrepierna hasta que notó que la polla ya estaba lista. Con un gemido ahogado, le susurró al oído que quería sentir cómo se corría dentro de ella, que la llenara toda hasta dejarla embarazada. Él no lo pensó dos veces, le arrancó el tanga con los dientes y la empotró contra el sofá, metiendo su polla hasta el fondo mientras ella gritaba de placer. Cada embestida hacía que su culo rebotara con fuerza, y los sonidos húmedos de su coño chupando su verga llenaban la habitación. Cuando ya no aguantó más, le clavó los dedos en las caderas y le soltó toda la leche dentro, llenándola hasta que le goteaba por los muslos. Ella se quedó temblando, con la polla aún dentro, disfrutando cada gota que le quedaba. Al final, se derrumbaron juntos, sudados y satisfechos, sabiendo que esto no sería la última vez.