Nia Naples chupa y se deja empotrar en audición salvaje
Nia Naples entró al estudio con esa mirada de puta que sabe cómo volver loco a cualquier director, pero Teddy Tarantino no era cualquiera: su polla enorme ya estaba lista para probarla. La morena se arrodilló sin perder tiempo, metiéndose el trozo de carne entre los labios y chupando con tal fuerza que sus mejillas se hundían al ritmo de sus gemidos. Teddy le agarraba el pelo con rudeza, empujando su verga hasta el fondo de su garganta mientras ella escupía saliva sobre el tronco palpitante, mojando todo para que entrara más fácil. No tardó en pasar a la acción: la tiró sobre el sofá, le arrancó el tanga y le abrió las piernas para hundir sus dedos en su coño chorreante antes de meterle la polla de un solo golpe. Cada embestida era más brutal, sus nalgas rebotaban contra el sofá mientras ella gritaba de placer, suplicando que la llenara hasta reventar. Teddy no se hizo rogar: la agarró por las caderas, la puso de rodillas y le llenó la boca con su leche espesa, corriéndose con un gruñido animal mientras ella tragaba cada gota. Pero no terminó ahí: la volteó, le metió los dedos en el culo y la hizo gemir de nuevo, esta vez con su verga entrando y saliendo de su coño empapado hasta que ambos explotaron en un orgasmo que los dejó temblando.