Mamá de curvas perfectas te enseña a follar como un hombre
La sala está en penumbra, solo la luz de la lámpara ilumina mi cuerpo desnudo sobre la cama, con las piernas abiertas y el coño ya mojado antes de que tú llegues. Te voy a contar cómo me gusta que me domines, cómo disfruto cuando me obligas a arrodillarme frente a tu polla dura y me ordenas chuparla hasta que me ahogo. ¿Te gustaría estar en su lugar, viendo cómo me humillo para ti? Primero te arrodillas y me haces abrir más las piernas, pasando tu lengua por mi clítoris hinchado mientras me agarro a las sábanas. Luego me das la vuelta, me pones de rodillas y me empotras contra el colchón, metiendo tu verga gruesa de una estocada hasta que mis gritos llenan la habitación. Te encanta cómo mi culo se mueve al ritmo de tus embestidas, cómo mis tetas rebotan con cada golpe. Me susurras al oído que soy una puta sumisa, que solo sirvo para que me uses, y yo gimo más fuerte, pidiendo permiso para correrme. Cuando por fin me dejas, me corro con tu polla enterrada hasta las pelotas, sintiendo cómo me llenas de tu leche caliente. Al terminar, te miras satisfecho y me dices: 'Ahora limpia todo esto, puta'