Penny Barber y Rion King en un polvo tabú lleno de sorpresas
Esa tarde en la cocina, Penny Barber no esperaba que el encuentro con Rion King terminara así. Al principio solo quería probar algo nuevo, pero cuando vio el tamaño de la polla de Rion, sus ojos se abrieron como platos. La madura no pudo evitar gemir al sentir cómo la penetraba de una estocada, llenándola entera de golpe. El sonido de sus caderas chocando contra el culo de Penny resonaba en toda la habitación, mientras ella se agarraba a la encimera con fuerza. Rion King no se contuvo, la empotró contra la pared y le arrancó el delantal con los dientes, dejando al descubierto sus tetas grandes y duras. Penny Barber, que nunca había sentido algo así, descubrió que le encantaba ser dominada por alguien más joven. Sus gritos se volvieron más fuertes cuando Rion le dio la vuelta y la penetró por detrás, metiendo los dedos en su coño mojado mientras la follaba sin piedad. La sorpresa fue mayúscula cuando Rion King le dijo al oído que quería correrse dentro, y Penny, en lugar de negarse, solo pudo asentir con la cabeza, sintiendo cómo el semen caliente la llenaba hasta el cuello del útero. Justo cuando estaba a punto de explotar, Rion la levantó en brazos y la sentó sobre la mesa, hundiendo su polla entera de nuevo, esta vez más rápido y más profundo. El orgasmo de Penny Barber fue tan intenso que sus piernas temblaron sin control, mientras Rion King le mordía los labios y le apretaba los pechos con fuerza. La última embestida fue tan brutal que Penny sintió cómo el semen le salía por los muslos, pero no le importó, solo quería más. Rion King, con una sonrisa de satisfacción, le dio una palmada en el culo y le susurró al oído que esto solo era el principio.