Mary Jane Mayamee gime con el culo reventado de leche
—'Dame más duro, no te detengas, quiero sentir cómo me llenas el culo de leche caliente'— suplicó Mary Jane Mayamee entre gemidos ahogados, arqueando la espalda para ofrecerle el culo más abierto. Él no necesitó que se lo pidieran dos veces: la agarró de las caderas con fuerza, hundiendo la polla gruesa hasta que las nalgas le temblaron con cada embestida. El ano de Mary Jane, ya relajado por el uso previo, cedía con un sonido húmedo cada vez que él entraba y salía, dejando un rastro de crema blanca que le escurría por los muslos. La humillación de ver su propio culo prolapsado, rojo y abierto, solo la excitaba más, y no paraba de rogarle que le corriera dentro otra vez. Él obedeció, agarrándole el pelo para inmovilizarla mientras le clavaba la verga hasta las pelotas, haciendo que los gritos de Mary Jane se convirtieran en un gemido continuo. Cuando por fin se corrió, el chorro caliente le llenó el recto hasta rebosar, y ella se retorció de placer, sintiendo cómo la leche le goteaba entre las piernas. —'La próxima vez te voy a follar el culo con más fuerza, hasta que no puedas caminar'— le susurró él al oído, dejándola temblando de anticipación.