Tres guarras reciben doble polla y tragan leche
Esa morena de pelo negro y culito redondo no podía aguantar más las ganas de que le metieran dos vergas a la vez... Desde que la pusieron contra la pared con las piernas temblorosas, no paraba de gemir con la boca medio abierta, esperando a que le partieran el coño y el culo al mismo tiempo. El rubio más bueno de la fiesta le agarró el pelo con fuerza mientras el moreno le escupía en el culito para que se le abriera bien, y ella no tuvo más remedio que arquear la espalda y enseñar esa raja mojada que le chorreaba por los muslos. El primer empujón le arrancó un gritito agudo cuando la polla gruesa le entró por el culo sin piedad, estirándole el agujero hasta que le dolió de verdad, pero a ella le encantaba esa sensación de que la estaban destrozando por dentro. Mientras tanto, el rubio le metía la verga hasta la garganta, ahogándola con cada embestida hasta que le saltaban las lágrimas, y no le importaba porque solo quería sentir cómo le llenaban la boca de semen espeso. Cuando por fin le soltaron las manos, se puso a cuatro patas con el culo en pompa y los labios brillantes de saliva, suplicando que no pararan de empotrarla hasta que se corriera sobre sus propias piernas. La morena no dejaba de mover el culo de un lado a otro, buscando más profundidad en cada embestida, mientras los dos tíos se turnaban para clavarle la polla en el coño y el culo sin parar, haciendo que los gemidos se le atragantaran en la garganta. El moreno fue el primero en correrse, descargándole toda la leche caliente en el fondo del culo hasta que le resbaló por las piernas, pero el rubio no se detuvo ahí: le agarró la cabeza con las dos manos y se la empotró hasta la garganta una y otra vez hasta que le reventó en la boca, obligándola a tragar cada gota sin dejar ni una gota en los labios. Cuando por fin se despegaron de su cuerpo sudoroso, la morena quedó tirada en el suelo con el coño chorreante y el culo abierto, respirando entrecortadamente mientras se llevaba los dedos a la boca para lamerse el semen que le había quedado pegado en los labios.