Maynard le da una paliza de vergajo a Evelyn Holloway
Maynard no aguantó más los provocaciones de Evelyn Holloway, esa zorra de culo redondo que se paseaba en tanga ajustado, rozándole la polla con su trasero perfecto cada vez que pasaba. ¿Te gustaría estar en su lugar? Ella se reía mientras se inclinaba para recoger algo, dejando que su culo redondo y carnoso quedara a centímetros de su cara, el tanga casi transparente marcando cada pliegue de su coño mojado. Pero esta vez, Maynard no se contuvo: la agarró de las caderas, la inclinó sobre la mesa y le bajó las bragas de un tirón, dejando al descubierto sus nalgas blancas y firmes. Con el vergajo en la mano, empezó a azotarla sin piedad, cada golpe dejando una marca roja en su piel suave. Evelyn gemía, pero no era de dolor, sino de excitación, porque sabía que después de la paliza vendría lo mejor: la polla dura de Maynard entrando en su culo sin lubricante, estirándola hasta que las caderas chocaban contra su trasero. Él la embestía con fuerza, disfrutando cómo su verga entraba y salía de su ano apretado, mientras ella gritaba y se retorcía. Cuando ya no pudo más, Maynard se corrió dentro de ella, llenándola hasta que su leche caliente goteó por sus muslos. '¿Ves lo que pasa cuando juegas con fuego, perra?' le susurró al oído, dejando claro que esta no sería la última vez.