Mi esposa y su amigo se corren en su culo
Mi esposa siempre ha sido una mujer caliente, pero nunca imaginé que un día me pediría que la compartiera con su amigo más cercano. Todo empezó con miraditas y roces casuales, hasta que una noche, después de tomar unas copas, ella me confesó que quería sentir otra polla dentro de su coño bien mojado. Su amigo, un tipo bien dotado, no perdió el tiempo y se abalanzó sobre ella, arrancándole el vestido con las manos mientras ella gemía como una puta en celo. Primero le chupó las tetas grandes y redondas antes de hundir su lengua en su coño, haciendo que mi esposa arqueara la espalda y gritara de placer. Yo me quedé mirando, con la polla dura como una roca, mientras él la empotraba contra la pared, metiéndole su verga gruesa hasta el fondo. El sonido de sus cuerpos chocando era música para mis oídos, y cuando él la volteó y le dio por atrás, ella no pudo evitar correrse una y otra vez, con su culo apretado temblando de excitación. Al final, los dos se corrieron en su cara y tetas, dejando su cuerpo cubierto de leche caliente. Fue una noche que nunca olvidaré.