MILF mexicana recibe bien duro al técnico de la alberca
La esposa del ingeniero llegó sudando de la playa cuando lo vio agachado revisando el filtro, el tipo con esos brazos fuertes y esa verga que le colgaba pesada bajo el short mojado, y sin pensarlo dos veces le agarró el pelo mientras se le sentaba encima en la orilla de la piscina. Él no pudo resistirse cuando ella le escupió en la polla gruesa y le empezó a chupar con esos labios rojos que le dejaban marcas de carmín en el tronco, gimiendo cada vez que su lengua le lamía el glande antes de bajar hasta los huevos. La MILF le ordenó que se la empotrara de una vez, así que él la levantó en el aire como si no pesara nada y la clavó contra el borde de cemento, sintiendo cómo su coño mojado y sin bragas se le ceñía al ritmo de cada embestida profunda que le sacudía las tetas caídas y el culo redondo que le rebotaba con un sonido húmedo. Ella le arañó la espalda mientras gritaba que le metiera hasta la garganta, que le llenara el coño de leche bien caliente, y él no se hizo rogar: le dio una palmada en el culo que le dejó la mano roja y siguió dándole con fuerza hasta que los dos se vinieron con chorros gruesos que le resbalaron por las piernas de ella y le mancharon el suelo de la piscina. Cuando terminaron, ella se quedó tirada sobre el cemento, con la polla todavía dura dentro de ella, mientras él le mordisqueaba el cuello y le susurraba que la próxima vez se la iba a coger en la cocina con la cámara prendida para grabar cómo le chorrea el semen por las piernas.