Monu y su amante disfrutan follando toda la mañana mientras su marido trabaja
Esa mañana, mientras su marido se iba a la oficina, Monu sintió el calor de la tentación creciendo entre sus piernas. Sabía que no debía, pero cada vez que su amante entraba por la puerta, su coño se mojaba sin remedio. Él ni bien la vio, le arrancó el vestido hasta dejarla en ropa interior, admirando sus curvas perfectas y sus tetas naturales que rebotaban con cada movimiento. La empujó contra la pared y le metió la lengua hasta el fondo de la garganta mientras sus manos exploraban cada centímetro de su cuerpo. Ella gemía como una puta en celo, sintiendo cómo su polla dura rozaba su culo antes de entrar de una estocada, llenándola hasta hacerle tocar el cuello del útero. Monu se aferraba a sus hombros, clavando las uñas mientras él la embestía sin piedad, sus tetas saltando con cada golpe. El sonido de la carne chocando resonaba en la sala, mezclándose con sus gemidos desesperados. Él la giró para empotrarla por detrás, agarrando su cintura y marcando un ritmo salvaje, sintiendo cómo su coño apretado lo envolvía hasta las pelotas. Ella gritaba su nombre, suplicando que no se detuviera, mientras él le daba nalgadas que la hacían arder. Cuando por fin se corrió, su leche caliente le llenó el coño, pero él no se detuvo, seguían follando con furia, sabiendo que esto estaba mal pero sin poder parar. La próxima vez, promete, será aún más salvaje.