Oscar domina con doble cámara y un culito bien apretado
La agarras por las nalgas mientras ella se arquea, retándote con una sonrisa pícara a ver si puedes aguantar su ritmo. Te la chupa con esa boca experta, pero no te dejas vencer: la empotras contra la pared, sintiendo cómo su coño se ajusta a tu verga como un guante mojado. Ella gime fuerte, desafiándote a que la hagas correrse antes de que ella te venza, pero tú no cedes, embistiéndola en perrito hasta que sus muslos tiemblan. La pones en misionero y le metes el dildo por el culo, sintiendo cómo se contrae alrededor de tu polla mientras ella grita tu nombre, Oscar, entre gemidos. La vuelves a girar, ahora en cuatro patas, y le das con fuerza mientras ella se agarra a las sábanas, suplicando más, pero tú no paras hasta que su cuerpo se estremece y se corre en un chorro caliente. La dejas exhausta, pero sabes que la próxima vez será aún más intenso, porque ella no se rinde tan fácil.