Tatuada con dreadlocks se clava un dildo enorme contra la pared
La chica de dreadlocks y tatuajes por todo el cuerpo no podía aguantar más el calor que le subía entre las piernas, así que agarró el dildo más grande que tenía y se lo metió hasta el fondo mientras se apoyaba contra la pared. Sus pezones perforados se endurecieron al sentir el frío del cemento en la espalda, y sus gemidos resonaban en el cuarto mientras se lo clavaba una y otra vez. El jugo le chorreaba por los muslos, empapando el suelo, y cada embestida la hacía gritar más fuerte, sintiendo cómo el juguete le rozaba el punto G. Sus dedos se aferraban a la pared, dejando marcas de uñas mientras se corría con un orgasmo que le sacudió todo el cuerpo. El dildo seguía dentro de ella, bien mojado, mientras se desplomaba contra el suelo, jadeando y con el coño palpitando. No tenía ninguna duda de que había sido la mejor sesión de masturbación de su vida. Sus tatuajes brillaban con el sudor, y el espejo frente a ella reflejaba su cara de puta satisfecha, con los labios hinchados y los ojos vidriosos.