Padre folla hijastra y le llena el coño de leche
Aquella tarde en el sofá, Venus no dejó de provocarme. Se movía con esa falda corta que apenas cubría su culo prieto, rozándome al pasar como si fuera sin querer. Me mandó fotos de sus braguitas mojadas y yo, como un idiota, me la aguanté hasta que no pude más. La agarré del pelo y la tiré sobre la mesa, arrancándole la ropa mientras gemía como una perra en celo. Su coño apretado me recibió con calor, tan estrecho que casi me corro al entrar. La empotré en perro, sintiendo cómo su culo chocaba contra mis pelotas con cada embestida. Venus, la muy zorra, se reía entre gemidos, diciéndome que nunca había sentido una polla tan grande. Le metí los dedos en la boca para callarla mientras seguía follándola sin piedad, hasta que sentí su coño apretarse alrededor de mi verga. En más de 16 minutos de escena, no paré de azotarle el culo, de chuparle los pezones y de llenarle la boca de saliva antes de volver a hundirme en ella. Cuando por fin me corrí, fue dentro, llenándole el coño de leche espesa mientras gritaba mi nombre. Al terminar, se limpió con mis dedos y me miró con esa sonrisa de puta satisfecha. '¿Ves lo que pasa cuando me provocas, papi?', susurró, mordiéndose el labio.