Papa fuerte domina al latino con su polla enorme
El latino no podía creer su suerte cuando el daddy musculoso lo invitó a su casa con una sonrisa de las que prometen placer. Desde el momento en que se quitó la camisa, mostrando esos músculos marcados y esa polla gruesa que ya empezaba a endurecerse, supo que no habría escapatoria. El daddy lo empujó contra la pared, le bajó los pantalones de un tirón y le agarró el culo con fuerza, apretando esas nalgas firmes mientras le susurraba al oído que lo iba a hacer gemir como nunca. El latino se arrodilló sin pensarlo, abriendo la boca para chupar esa verga dura que ya goteaba líquido pre-seminal, sintiendo cómo el sabor salado se mezclaba con el gemido ronco del daddy que le agarraba la cabeza para meterla más profundo. Sin aviso, lo levantó y lo empotró contra el sofá, colocándolo de rodillas con el culo en pompa, listo para recibir esas embestidas brutales que lo hicieron gritar de placer. El daddy le escupió en el agujero y metió dos dedos para prepararlo, sintiendo cómo el latino se retorcía de excitación, su polla goteando contra el sofá. Cuando por fin lo penetró, el sonido de carne chocando contra carne llenó la habitación, el daddy gruñendo con cada embestida mientras el latino se agarraba las nalgas para recibir más profundidad. El daddy le agarró el pelo y lo obligó a mirarlo mientras lo follaba, viendo cómo sus ojos se llenaban de lágrimas de placer. Cuando el daddy sintió que ya no aguantaba más, sacó su verga y se corrió sobre el culo del latino, marcándolo con su leche espesa mientras el otro se masturbaba frenéticamente hasta vaciarse sobre el sofá. Los dos quedaron jadeando, sudorosos y satisfechos, sabiendo que esto no sería la última vez.