Polla en la boca de Penelope Woods sin parar
Penelope no podía aguantar más ver cómo esa verga gruesa se le clavaba en los labios rosados cada vez que le hablaba, así que sin pensarlo dos veces se la metió hasta la garganta mientras gemía con los ojos llorosos. Parker, con las manos enredadas en su melena rubia, le empotraba la polla sin piedad mientras le obligaba a agacharse más sobre el sofá, sintiendo cómo el coño le ardía de ganas por ser llenado después. Ella, con los pechos pequeños pero firmes, se balanceaba entre chupar con fuerza y dejar que la lengua de él le lameran los pezones antes de volver a tragar cada centímetro de esa verga que la tenía loca. Parker no dejaba de gruñir mientras le agarraba el culo prieto y se lo apretaba, sintiendo cómo la carne le temblaba bajo sus dedos al ritmo de las embestidas. Penelope, con la boca bien abierta y la saliva resbalando por la barbilla, no podía evitar que los gemidos se le escaparan entre susurros mientras el sabor salado de la leche masculina le inundaba el paladar. Él, sin perder tiempo, le dio la vuelta y la puso a cuatro patas sobre la alfombra, separándole las nalgas para ver cómo el coño le brillaba de tan mojado que lo tenía. La polla, dura como una roca, se le enterró de golpe hasta el fondo, haciendo que ella soltara un grito ahogado y arqueara la espalda como si fuera a romperse. Parker no tenía piedad, le clavaba la verga una y otra vez mientras le azotaba el culo hasta dejarle marcas rojas que le ardían bajo las nalgas. Penelope, con las tetas rebotando con cada movimiento, no podía más que jadear y suplicar que no parara, que la follara más fuerte hasta que los dos acabaran corriéndose como animales. Cuando él por fin le llenó el coño hasta el último centímetro, ella se corrió con espasmos que le sacudieron todo el cuerpo mientras él le escupía la leche caliente en la espalda, resbalando entre sus nalgas hasta caer al suelo. Se quedaron tirados en el suelo, jadeando, con Penelope lamiéndose los labios y Parker riéndose mientras le acariciaba el culo todavía tembloroso. El video termina con ella mirándolo con ojos de perra en celo, lista para que la volvieran a usar cuando quisiera.