Reclusa travesti se deja empotrar por guardia y compañero de celda
La nueva reclusa travesti entró al penal con ese culazo prieto y esas tetas enormes que no podía esconder bajo el uniforme, y desde el primer día todos los presos y guardias le echaban miraditas lascivas. Un día, mientras ella se duchaba, el guardia de turno no pudo resistirse y se coló en el área de las reclusas, empujándola contra los azulejos para meterle la polla dura entre las nalgas mientras ella gemía como una puta. La travesti, con su coño bien mojado, se dejó follar con fuerza mientras el guardia le agarraba las tetas y le mordía los pezones, haciendo que gritara de placer. Al mismo tiempo, el compañero de celda, que había estado espiando, se acercó y le metió su verga enorme por la boca, obligándola a chupar mientras el guardia la embestía por detrás. La travesti, con el culo bien abierto, no podía parar de gemir mientras los dos hombres la usaban como su puta personal, corriéndose dentro de ella hasta dejarla llena de leche. Al final, la dejaron tirada en el suelo, agotada pero satisfecha, con la ropa destrozada y el cuerpo marcado por las embestidas brutales.