Rome Major empotrando a Karen Fisher en su culo gordo
Te voy a contar cómo fue la primera vez que Rome Major me agarró de las caderas y me hizo gemir como nunca. Todo empezó cuando me di cuenta de que su verga negra era más grande de lo que imaginaba, y cuando la sentí rozar mi coño mojado, supe que no habría vuelta atrás. Rome no perdió tiempo y me empujó contra la pared, metiendo sus dedos primero para abrirme bien, mientras yo me retorcía de placer. Cuando por fin la clavó hasta las pelotas, sentí cada centímetro estirándome, y mis gritos se mezclaron con el sonido de su piel chocando contra la mía. Karen Fisher no era ninguna santa, pero esa noche descubrí que me encantaba que me trataran como una puta, especialmente cuando un semental como él me follaba sin piedad. Lo mejor fue cuando me dio la vuelta y me hizo montarlo en reversa, rebotando mi culo gordo sobre su polla mientras me agarraba los pechos. No te imaginas cómo me corría por las piernas cuando me llenó hasta el cuello del útero, y juro que nunca había sentido algo tan intenso. La próxima vez, Rome va a descubrir lo bien que sabe mi leche cuando me haga correrme en su boca.