Universitaria venezolana se deja dominar por su profesor
La pequeña estudiante de tetas menudas y culo respingón no podía evitar ruborizarse cada vez que el profesor la miraba fijamente en clase, sus ojos verdes brillando con esa mezcla de timidez y deseo que lo volvía loco. Un día, después de quedarse a limpiar el pizarrón, él cerró la puerta con llave y la empujó contra la mesa, sus manos ásperas recorriendo sus muslos hasta llegar a su coño ya mojado. La obligó a inclinarse y le bajó el pantalón, dejando al descubierto su culo perfecto, redondo y palpitante. Sin piedad, le escupió en el agujero y metió su polla gruesa de un solo empujón, arrancándole un gemido ahogado. Cada embestida era más profunda, más brutal, mientras ella se agarraba a los bordes de la mesa, sintiendo cómo su culo se ajustaba a cada centímetro de esa verga dominante. Él le jalaba el pelo con fuerza, marcando el ritmo, mientras su culo rebotaba contra sus caderas con un sonido húmedo y obsceno. La joven no podía evitar gemir cada vez que él le daba una nalgada, su coño chorreando de excitación. Cuando ya no pudo más, él se corrió dentro de su culo, llenándola por completo mientras ella se estremecía de placer. Al terminar, la dejó temblando, con las piernas flojas y el culo ardiente, sabiendo que esa sería la primera de muchas lecciones privadas.