Vivian Taylor y su culo perfecto en la ducha con mi polla negra
“No aguanto más, necesito que me empotres ya”. Así me lo dijo Vivian Taylor con esa voz que me pone duro en segundos, y no fui capaz de negarme. Llevábamos días mirándonos, rozándonos sin querer (o queriendo), hasta que el jacuzzi de su habitación nos traicionó. “¿Por qué no nos metemos juntos?”, propuso ella, y yo no necesité más invitación. Entré detrás de ella, sintiendo cómo su culo húmedo por el vapor se pegaba a mi polla mientras le mordía el cuello. Primero la hice arrodillarse, abriendo esos labios rosados para chupármela bien mojada, gimiendo con cada lamida como si le faltara el aire. Luego la puse de espaldas contra los azulejos, levantándole una pierna para clavársela de una estocada hasta que sus tetas rebotaban contra mi pecho. Vivian gritaba, arañándome la espalda cuando la monté como una diosa en cowgirl, viendo cómo sus nalgas saltaban al ritmo de mis embestidas. Después la doblé en perrito, empujando hasta escucharla sollozar de placer, sintiendo cómo su coño se apretaba alrededor de mi verga como si no quisiera soltarme. Me corrí dentro con un rugido, llenándola entera mientras ella se contraía temblando, pero esto fue solo el principio… la próxima vez verás cómo la hago llorar con mi polla otra vez.